En mi larga carrera como músico profesional, he dado ya mil veces la vuelta a mi mundo y actuado por todos los rincones de mi casa. [In my long career as a professional musician, I have traveled a thousand times around my world and played in every corner of my house].

lunes, 26 de febrero de 2007

Tributo a una 'jazzwoman'




"Estábamos empeñadas en ofrecer una buena música a un público que, lo que buscaba, eran unas buenas piernas."

-Peggy Gilbert-



Regreso de Madrid y me entero por la prensa de la muerte de Peggy Gilbert... ¿Que quién era esta mujer? Ha tenido que morir después de 102 largos años de vida para que nos enteráramos... ¡Y todavía podemos dar gracias por ello! Porque la noticia ha tardado en conocerse. El mundo del jazz, por desgracia, tampoco supo nunca despojarse del machismo imperante a lo largo de toda la maldita historia de la humanidad... ¡Y así nos va!



Peggy Gilbert, saxofonista y directora de orquesta (aunque también tocaba el clarinete, el violín y el vibráfono, e incluso cantaba) nació en Sioux City, en el estado de Iowa, en 1905, y murió el pasado 12 de febrero en la ciudad de Los Ángeles. Dedicó toda su vida al jazz y ejerció también como abogada para el Sindicato de Músicos en defensa de las jóvenes instrumentistas que intentaban abrirse camino en ese mundo arrogantemente masculino. En los años 30 fundó y tuteló diversas orquestas femeninas de jazz con nombres como Peggy Gilbert & Her Metro Goldwyn Orchestra, Peggy Gilbert & Her Simphonics y Peggy Gilbert & Her Coeds, con las que apareció fugazmente en diversas películas del Hollywood de aquella época, como The Wet Parade (1932) de Víctor Fleming, Melody for Two (1937) de Louis King y la oscarizada The Great Waltz (1938) de Julien Duvivier.


En los años 40, las orquestas de jazz formadas por mujeres vivieron su máximo apogeo como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, ya que una gran parte de los músicos profesionales de esa época fueron requeridos para servir a la patria. Peggy Gilbert era ya una consumada instrumentista y dirigió con éxito una banda llamada The Melody Girls en el Hotel Sioux City de su ciudad natal. Al finalizar la guerra, los músicos volvieron y el trabajo para las mujeres comenzó a escasear. Fue entonces cuando se decidió a trabajar intensamente para el Sindicato de Músicos, aunque desde mediados de esa década y durante toda la siguiente formó también parte, como saxofonista, de la Ada Leonard's All-Girl Band y lideró junto a su hermano, el baterista Olvard Gilbert, y el trompetista Marnie Wells una banda conocida como The Jacks and Jills.

En 1970, con 65 años, se jubiló de su trabajo en el Sindicato de Músicos, aunque continuó colaborando activamente en sus consejos de administración; y en 1974 fundó una nueva banda femenina, The Dixie Belles, con la que estuvo rodando hasta mediados de los 90. En 1986 grabaron un LP que fue relanzado el año pasado en formato de CD.


En mayo de 2006, la cineasta y musicóloga Jeannie Pool, amiga de Peggy Gilbert desde 1980, rodó una película documental titulada Peggy Gilbert & Her All-Girl Band que, en palabras de la compositora Carol Worthey, es "un inspirado, encantador y conmovedor retrato de una mujer indomable y eterna que rompió con estereotipos y fue pionera en la integración de las mujeres en la música de jazz".

Yo voy a intentar conseguir ver esa película como sea...



(Nota: la documentación y las fotografías de esta entrada han sido extraídas de la web oficial de Peggy Gilbert,
http://www.peggygilbert.org/).


jueves, 22 de febrero de 2007

Unos músicos realmente inusitados



Me voy a Madrid a grabar con mis amigos de Banda Inaudita y estaré fuera unos días.
Podría deciros muchas cosas sobre ellos; pero mejor que sean ellos mismos quienes os las digan...
Pasad, ved y escuchad. Son gente de confianza. ¡Algo verdaderamente inaudito!

http://www.bandainaudita.com/

(La fotografía de esta entrada es de Pedro Albornoz: http://www.pedroalbornoz.com/)


martes, 20 de febrero de 2007

Crónica de una "jam" anunciada



Memorable. La jamsession organizada por Zarangojazz el pasado día 15 en La Muralla fue de las que hacen época. Recuerdo varias en las que la afluencia de músicos y aficionados superó todas nuestras expectativas; pero en esta última la asistencia de unos y otros fue ostensiblemente impresionante.

Sólidamente sustentada por un trío conformado para la ocasión por Pedro Baños al piano, Pascual Martínez al bajo y Pepe Riquelme "Mike" a la batería, no tardó en sumarse a ellos el docto y sobrio guitarrista Víctor Díaz, del veterano grupo cartagenero Traffic Jam.







Los músicos fueron poco a poco cediéndose el relevo, como corresponde al espíritu de una auténtica jamsession. Y, así, se fueron sucediendo los pianistas Lucas Albaladejo y Carlos Sáez; el pater de éste último, el contrabajista Pepe Sáez; el baterista Andrés Lafuente; las vocalistas Gemma de Paz y Verónica Tejero...





Pero el brillo de la noche, la auténtica explosión acústica y visual, estuvo a cargo de la sección de metales de la Asociación Euterpe de Santomera, los jovencísimos Héctor (clarinete), Julián (saxo alto), Sergio Bernabé (saxo tenor) y Francisco Martínez Tovar, alias Paquito Tarantino (trompeta). A ellos se les unió oportunamente el también joven y bizarro trombonista Pablo Martínez.





Santomera es uno de los pueblos con más tradición musical de la región. La Asociación Euterpe cuenta con varios grupos en activo, entre los que destacan una banda de 75 músicos, un ensemble de saxofones y un quinteto de metales. El pianista Carlos Sáez viene desarrollando desde hace tiempo con un buen número de ellos un taller de jazz que, a la vista de lo ocurrido en la jamsession pasada, ya está dando muchos y muy jugosos frutos.







Conclusión: el jazz murciano crece día tras día con la rapidez y el vigor de un adolescente sano y robusto, aunque nuestras autoridades locales, nuestras empresas y entidades públicas y privadas, nuestros promotores y programadores culturales se resistan a impulsarlo de un modo firme y decidido, con la determinación y el ímpetu que desde hace muchos años se merece y bajo un criterio claro, ecuánime y racional. Antes bien, andan siempre a la zaga recortando gastos, imponiendo límites y ralentizando su expansión íntegra y productiva con políticas y posturas, a mi entender, funestamente erróneas y contradictorias.

El apoyo al jazz, y más concretamente al jazz que se hace en la región, no debería, como ocurre año tras año, contemplarse como un gasto ni como una suerte de favor que se nos hace a los aficionados y a los músicos de aquí, sino como una inversión, un crédito, una industria que, bien encauzada, redundaría en un extraordinario beneficio para nuestra comunidad y nuestra cultura.

Dentro de poco más de dos meses tendrá lugar en Murcia el XXVII Festival Internacional de Jazz Internacional, que vivió tiempos mejores a principios de los 80 y que, comparado con otros festivales regionales y nacionales muchísimo menos longevos, cuenta con un presupuesto irrisorio prácticamente congelado desde hace lustros. A ver qué pasa entonces. A ver qué porción de ese presupuesto se destina a nuestros grupos y en qué condiciones técnicas y materiales se les invita a participar. Lo digo por experiencia. Ya las estoy viendo venir.








(Nota: todas las fotografías que ilustran esta entrada fueron tomadas por mí en la jamsession a que he hecho referencia).


sábado, 17 de febrero de 2007

Gerardo Cañellas: la mirada clandestina



"Hasta hace muy poco tiempo nunca pensé que llegaría a compartir mi forma de ver el jazz con el público en general a través de una exposición o la publicación de un libro como éste. Hacía mis fotos para mi propia satisfacción compartida con un reducido número de amigos. Finalmente, gracias a ellos y a su aliento, es una realidad."

-Gerardo Cañellas en la introducción de su libro Jazz Voyeur-



Mientras preparo y redacto mi próxima entrada, que versará sobre la última jam organizada por Zarangojazz en La Muralla, os invito a hacer un atractivo y emocionante recorrido visual por las imágenes de uno de los mejores fotógrafos nacionales del mundo jazzístico: el mallorquín Gerardo Cañellas. Yo tengo su libro Jazz Voyeur, publicado por Lunwerg Editores, y os aseguro que es una gozada. Podéis dar unos paseos por estas direcciones:


miércoles, 14 de febrero de 2007

¡Qué Noche la de Aquel Día!




A la familia Rossy...


El 28 de diciembre de 2005 se daba un concierto en el café-bar La Muralla de Murcia: Jorge Rossy en formación de cuarteto. "¡No puede ser! ¡Será una broma! ¿Qué pinta Jorge Rossy en Murcia en estas fechas? ¡Como si no tuviera cosas más importantes que hacer...!". ¡Era cierto! Jorge venía de paso hacia Andalucía, y Miguel Ángel Orengo le había pedido, en nombre de la asociación Zarangojazz, que hiciese un alto en el camino...


¡Y llegó la noche del Día de los Inocentes...!


Me dirigí a La Muralla con la emoción de un adolescente. Me ocurre siempre que voy a un concierto (a escuchar o tocar): el corazón me late como un bombo. En realidad, la música es mi novia; una novia que siempre es la primera y por la que no pasan los años. Pero esa noche era especial: iba a ver a Jorge Rossy, con quien coincidí y conviví en Mallorca, en 1986, con motivo de la Iª Muestra Nacional de Jazz para Jóvenes Intérpretes. Él, como muchos de los músicos que allí se dieron cita (Chano Domínguez, Marc Miralta, Eladio Reinón...), era aún casi un zagal, pero ya era un fenómeno con la batería y la trompeta. Desde entonces, sólo había vuelto a verlo en dos o tres actuaci
ones puntuales, la última de ellas en el III Festival Internacional de Jazz de San Javier, el año 2000, acompañando al saxofonista Chris Cheek junto a Brad Mehldau, Kurt Rosenwinkel y Matt Penman...

No vino solo; lo hizo acompañado de toda su familia: su mujer, Ana, y sus hijos, Félix, de once años, y Damián el benjamín.


Cuando llegué a La Muralla, me quedé de una pieza. Jorge, sentado ante el teclado, ordenaba las partituras y daba indicaciones a Tiziano Garoffolo, contrabajista milanés afincado en Murcia, mientras Miguel Ángel Orengo -calentando la batería- y Félix -en pie, trompeta en ristre- aguardaban el momento de comenzar la sesión. Aquello, en realidad, no iba a ser una actuación al uso; tampoco una jamsession al uso, sino una reunión improvisada de músicos que iban a compartir escenario sin ensayos previos y por primera vez. Hé ahí la magia, hé ahí la esencia del jazz...


Conocí a Félix por el nº 7 de la revista catalana Jaç., Allí se cuenta cómo Jorge Rossy fue a despertarlo a la habitación del Gran Hotel La Florida porque el tío Brad reclamaba su presencia en la jamsession posterior a la actuación del Brad Mehldau Trío en el Palau de la Música, con motivo del 36è Festival Internacional de Jazz de Barcelona. Figuraba también la portada del CD que Félix, junto a su padre y ocho músicos más, había grabado a finales de 2002 como homenaje a uno de sus grupos favoritos: The Beatles.


La sesión en La Muralla fue, sencillamente, memorable. La habilidad, la dulzura y el aplomo de Félix me impresionaron como nunca antes nadie lo había hecho. Se arrancó con un tema de Lee Morgan, Cornbread, que me recordó al mismísimo Tom Browne, e interpretó temas de Hubbard o Miles con la soltura de un clásico y verdadero jazzman. Me pareció un completo Pequeño Gran Hombre. Todos cuantos asistimos a aquel concierto fuimos unos auténticos privilegiados...


Ahora ha consolidado un magnífico grupo, el Félix Rossy Sextet (y a veces Quintet), participando en importantísimos eventos jazzísticos (como el Festival "Jazz viene del Sur" de Sevilla, el Festival Hamaka del Castillo de Montjuïc o el legendario Festival Internacional de Jazz de Barcelona) y compartiendo escenario con infinitud de músicos ya súper consagrados.


Escribí a sus padres para que me informaran sobre cómo conseguir su CD de La Banda de Félix en homenaje a The Beatles. Quería regalárselo a mi hijo Sebastián, quien ahora tiene once años. El 20 de enero, día de nuestro santo, abrí mi buzón y me encontré con un sobre protegido que guardaba en su interior dos ejemplares de esa grabación. Era un regalo de la familia Rossy...


Y hace unos días, buscando fotos de Félix por la red, dí casualmente con un blog que contenía varias en una de sus entradas. Escribí a su titular, el fotopoeta José Fábrega Agea, alias Osselin, pidiéndole permiso para usarlas en mi blog, y me contestó a renglón seguido para otorgármelo.


Hé ahí la magia, hé ahí la esencia del jazz, que aproxima y congrega a la buena gente de este mundo...


(Fotografía de esta entrada
: Félix Rossy en la apertura del 38 Festival Internacional de Jazz de Barcelona, por José Fábrega 'Osselin' -fotos laterales tomadas también allí).


lunes, 12 de febrero de 2007

Joe Sample: el corazón en las manos



“Yo sé que todos los días Dios está poniendo gente con muchísimo talento sobre la tierra.”

-Joe Sample-


Tuvimos la suerte de verlo y escucharlo junto a
Randy Crawford
en la VIII edición del
Festival Internacional de Jazz de San Javier, el 15 de julio de 2005. Fundador y colíder del fabuloso grupo The Crusaders -¿quién no conoce o incluso ha bailado su legendaria composición Street Life?-, prolífico compositor, pionero del jazz-fusion, del pop-jazz y del jazz contemporáneo, aunque también un minucioso investigador y excelente intérprete de jazz clásico, Joe Sample es para mí un ejemplo de entrega, celo, devoción y generosidad para con la música y los músicos. Su estilo es único. Su precisión y elegancia, inconfundibles. Su producción artística, inconmensurable; pero yo, ahora, os aconsejo esta pulida joya que a buen seguro os acompañará de por vida: Old Places Old Faces. Y no perdáis de vista la impagable labor de los músicos que le acompañan: Jay Anderson (bajo), Lenny Castro (percusión), Ralph Penland (batería) y la exquisita colaboración de Charles Lloyd al saxo tenor. Que os aproveche...


(Fotografía de la entrada: Joe Sample en el VIII Festival Internacional de Jazz de San Javier -Copyright: Jazz San Javier).


sábado, 10 de febrero de 2007

El príncipe del cool jazz



"Estoy seguro de que moriré sin blanca, y eso está bien, porque así es como vine a este mundo."
-Chet Baker-

"Chet, amigo mío, ¡qué tragedia tu vida, pero también qué poesía!"
-Marc Danval en la revista belga Pourquoi pas?-


Cada vez que recuerdo que el 28 de noviembre de 1981 Chet Baker actuó en el II Festival de Jazz de Cartagena y no pude asistir al concierto, me hierve la sangre y se me hiela el corazón. Nunca más volví a tenerlo tan cerca. Le acompañaron Armen Donelian al piano, Jean Louis Rossenfosse al contrabajo y Leo Mitchel a la batería. Por aquel entonces yo vivía en Alicante y me dedicaba a la venta ambulante de calzado. Al día siguiente vine a Murcia, y tenía tanto mono de jazz que le robé el coche a mi padre y me fuí al Pabellón Municipal de Deportes de Cartagena con mi novia, mi hermano y un amigo a escuchar a Carlos Gonzalbez Quartet y al gran Art Blakey con sus "Jazz Messengers" (Bill Pierce al saxo tenor, Bradford Marsalis al saxo alto, Donald Browne al piano, Charles Fambrough al bajo y un jovencísimo -19 añicos- Wynton Marsalis a la trompeta). ¡Inolvidable sesión! ¡Y conseguí un autógrafo de todos y cada uno de ellos!

Chet Baker es para mí la otra cara de la moneda del mejor jazz. Hay un disco suyo al que le tengo un aprecio especial: Embraceable You. Escuchándolo comprende uno por qué durante los años 50 Chet fue un músico sagrado en Brasil (aunque él no lo supo hasta mediados de los 80), influyendo sobremanera entre los pioneros de la bossa nova.

Por último, me permito aconsejaros la lectura de Deep in a Dream, La larga noche de Chet baker, una magnífica biografía, excelentemente documentada, escrita por James Gavin; y también Como si tuviera alas, Las memorias perdidas, escritas por el propio Chet. Ambos libros fueron, no hace mucho, publicados por la Editorial Mondadori.

viernes, 9 de febrero de 2007

"Jazzmamiento"



Y sería un desconsiderado si en esta segunda entrada no enviase un saludo a todos los compañeros, socios y amigos de la Asociación Zarangojazz (comenzando por su presidente, José García "Lupo"; su tesorero, Antonio Yeste, y su secretario, Pepe Saez) y, en general, a todos los músicos, colaboradores y aficionados que mantienen viva la llama del jazz en Murcia.

Por cierto, desde este mes Zarangojazz cuenta con un nuevo espacio informativo en la gaceta cultural El Kraken (¡cinco años de existencia!), lúcidamente dirigida por Rafael V. González. Apuntad su e-mail (elkraken69@hotmail.com) y conseguid cuanto antes un ejemplar.


Y me permito hacer un "jazzmamiento": si todavía no lo has hecho, ¡asóciate! El jazz te necesita tanto como tú a él...


¡Ánimo, colegas! ¡Nos vemos en la próxima
jamsession del día 15 en La Muralla!

(Fotografía de esta entrada: Andrés Lizón en La Muralla, jamsession del 5 de mayo de 2006, XXVI Festival de Jazz, por Sebastián Mondéjar)

jueves, 8 de febrero de 2007

El gran Mingus



"A veces pienso que si todos los negros fueran como yo no habría habido esclavos, ¡habrían tenido que matarnos a todos!"
-Charles Mingus-


"Mingus era otra cosa, tío. Un verdadero genio."

-Miles Davis-


Cometería un pecado imperdonable si la primera entrada de este blog no estuviera dedicada al compositor y músico de jazz más grande que ha parido madre: el contrabajista Charles Mingus. ¡Cuánto le debo a este hombre...! Si él fuese el diablo no le vendería mi alma, ¡se la regalaría!

Además, hoy me he comprado un disco suyo: nada menos que Mingus at the Bohemia, grabado en vivo -el 23 de diciembre de 1955- en el Club Bohemia de Nueva York. ¡Una verdadera joya! Más valiosa, si cabe, por la colaboración del inconmensurable baterista Max Roach en Percussion Discussion, un innovador tema del propio Roach interpretado mano a mano con Mingus.


Seguiremos hablando de este monstruo...


(Fotografía de esta entrada: Charles Mingus en París en 1964, por Guy Le Querrec)

Jason Moran: Artist in Residence

Jason Moran: Artist in Residence

Jason Moran: Same Mother

Jason Moran: Same Mother