

Ha sido llegar y besar el santo. Jazzazza no se ha hecho esperar y ha inaugurado la temporada pisando fuerte. El viernes pasado nos sorprendió con un concierto exquisito: nada menos que el Scott Hamilton Quartet. Sí, habéis leído bien: Scott Hamilton.
El mundo va mal..., lo esencial se adultera..., los poderes destruyen en lugar de construir... Pero que hoy en día sea posible que una figura de su talla recale en un pequeño y apartado pueblo de la región de Murcia es sin duda un síntoma de progreso. Y un milagro del jazz.
El grupo, claro, estaba amañado para la ocasión (el anunciado contrabajista Ignasi González, por ejemplo, se descolgó a última hora del cartel y fue sustituido por Jordi Vila), aunque parecía que llevaban toda la vida juntos. Otro milagro del jazz.
Fabio Miano brilló con luz propia. Me atreví a hacerle un bosquejo.
Y, lo que es muy importante, todos los músicos tocaron sin partituras y, por tanto, sin atriles, ¡esos pequeños cadalsos para los ojos!
Scott Hamilton, desde luego, apenas los abrió durante toda la actuación.
Allí estaban, cómo no, los fotógrafos Goio Villanueva (saludándome desde lejos con un gesto muy "taurino") y Rafa Márquez...

Fue, en fin, un concierto que seguirá dando que hablar..., incluso entre los propios músicos.

Tres días después, esto es , el pasado lunes, tampoco quise perderme la primera actuación en Jazzaza del recién formado grupo Aljazzares Quartet. Esta era también la primera vez que se me presentaba la ocasión de oír tocar al guitarrista Gregorio Mármol, con quien mantengo desde hace muchos años una comunicación muy especial. Lo he visto crecer trabajando en el restaurante de sus padres, del que soy cliente desde hace décadas, y entre plato y postre siempre hemos compartido nuestra pasión por la música. Él toca desde hace mucho la guitarra, pero nunca antes había tenido la oportunidad de oírlo. Hace unos años nos sorprendió yéndose a recibir clases a Barcelona con una fuerza de voluntad digna de elogio (compaginar los estudios con el duro trabajo en la hostelería es muy difícil) y ahora, por fin, tras alcanzar un nivel en verdad considerable, se ha propuesto no cejar en su empeño y ha formado su propio grupo.
Gregorio Mármol demostró que tiene empaque y sensibilidad de guitarrista, amén de contención, precisión y buen gusto, y estuvo en todo momento perfectamente secundado por el diestro saxofonista Alan Kennedy...
...el joven bajista Pedro Molina...
...y el veterano baterista Paco Moya.
Así que mi más sincera enhorabuena a estos dos grupos, a Jota, a Jazzazza y a todos los músicos y aficionados que se esfuerzan por mantener viva la llama a nuestro alcance.





