
Como ya os anticipé a finales de septiembre, el pasado jueves 22 de octubre toqué con Miguel Ángel Monda y Andrés Santos en La Muralla. Aquella noche los astros fueron generosos y acudió un nutrido grupo de amigos entrañables, entre los que se encontraban el fotógrafo Goio Villanueva y el flautista Marcial Picó.
Cierto es que también estuvo allí Rafa Márquez, quien colgó al día siguiente tres espléndidas fotografías en su Web, que desde entonces podéis admirar pinchando ahí mismo, en la imagen de la columna de la derecha; pero para él me reservo una entrada en exclusiva. Sólo diré que cuando conocí a Rafa, hace ya algunos años (¡el tiempo pasa deprisa!), era todo un maestro de la fotografía de la naturaleza y, por decirlo de algún modo, el fotógrafo oficial de los conciertos de Jazzazza desde sus orígenes; ¡a saber lo que atesora desde entonces entre sus archivos!

Goio Villanueva es un experto, leal e infatigable fotógrafo trotaconciertos al que conocimos años atrás en el Festival de Jazz de San Javier. Como también es un hombre extraordinariamente generoso, hace escasamente dos días nos envió una exhaustiva selección de las innumerables fotos con las que nos inmortalizó aquella noche, de las que yo, a mi vez, he seleccionado unas cuantas para mostrarlas aquí. En la susodicha columna de la derecha hay un enlace a otra serie que nos hizo, también en La Muralla, durante una conjunción muy, muy especial.

Marcial Picó es para mí el paradigma de buen músico, buen compañero y buen amigo a la vez; baluarte del mejor jazz que en las tres últimas décadas se ha venido haciendo en la región, dentro del ámbito de la música clásica y la didáctica musical su currículum es, por demás, impresionante. Con Marcial y con el guitarrista José Sánchez (primo hermano mío) formé, a principios de los 80, Tabuleiro Trío, mi primer grupo de jazz propiamente dicho, del que algún día os comentaré algo. Marcial tenía sólo diecinueve años, pero ya dejaba volar su sensibilidad y su don para la improvisación, totalmente innatos. Desde entonces he tenido la suerte de volver a tocar con él en muchas ocasiones; la última, aquella noche en La Muralla, en donde tuvo a bien acompañarnos en tres o cuatro temas.

Pero ahí no acaba todo. Con nosotros estuvieron, codo con codo, Andrés Garrido y Jesús Jiménez, amigos y compañeros de ondas radiofónicas, que grabaron el concierto de principio a fin; aunque, por avatares del directo, no quedaron del todo satisfechos con el resultado, sobre todo con el de las percusiones. Cosas de los micrófonos y de la acústica del local. La verdad es que..., je, je..., el charles parece que, en vez de marcar, estornudara. Me es igual. Se esforzaron como titanes, y en La Muralla sonó muy bien. Como prueba de su labor os dejo con un par de fragmentos, en los que creo que se aprecia notablemente todo de lo que son capaces Marcial y Andrés con sus respectivos instrumentos.
El primer tema no necesita presentación.




El segundo tema, interpretado en trío, es una composición de Andrés Santos de mediados de los 90. La tocamos mucho en aquella época con nuestro grupo Quasar, pero está recién incorporada al repertorio con Monda. Además de tocar el clarinete como un ángel, Andrés es un prolífico compositor y un consumado arreglista. Desde que lo conozco (creo recordar que él también tenía diecinueve años cuando empezamos a tocar juntos) le vengo insistiendo para que edite un trabajo netamente personal.


Y ya para finalizar, os dejo con tres retratos magistrales de Andrés Santos tocando la melódica.
¡Gracias, Goio! ¡Salud de cuerpo y alma, amigos!




































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