miércoles, 24 de diciembre de 2008

Feliz Navidad / Merry Christmas / Joyeux Noël / Frohe Weihnachten / Buon Natale / Feliz Natal / С Рождеством / 聖誕快樂 / عيد ميلاد مجيد


Mensaje navideño...





Especial Nochebuena...




¡Ríete tú de Jim Carrey! ¿No os parece?

Fuera de bromas, el gran Jerry Lewis fue, junto con los dibujos animados de la época, las bandas sonoras de unas cuantas películas emblemáticas y las dinámicas sintonías de la Vuelta Ciclista a España, uno de los culpables de mi afición al jazz desde mi más remota infancia. A lo largo de mi vida he recordado infinidad de veces estas escenas y hoy, felizmente, las he encontrado en YouTube para poder compartirlas de nuevo con vosotros.

Un abrazo muy grande para todos y mucho ojo con la cartera y con la carretera, que en estos días anda por ahí mucho aprovechado y mucho loco suelto.

¡Salud, paz y mucho amor! ¡Y que el jazz sea siempre con vosotros!


PD: Y esto de propina.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Palomas callejeras / Don't Get Around


Miguel Ángel Monda y Andrés Santos

(Al Sr. Troglo Jones, por su semblanza de Pee Wee Russell).

El pasado 24 de octubre quedamos Monda y yo con el clarinetista Andrés Santos para ensayar en Alhama. Era la tercera o cuarta vez que ensayábamos juntos. Andrés, que ha estado por diversas razones más de dos años alejado de los escenarios y sin sacar apenas el clarinete de su estuche, se apuntó hace un par de meses a tocar con nosotros de vez en cuando. Después de dos o tres bolos bastante gratificantes hemos decidido ensayar con cierta regularidad, bien en Murcia (en mi casa o en la de Monda) o en Alhama (en un bajo que los caseros de Andrés le permiten utilizar) a fin de ir apuntalando un repertorio.

Aquella tarde habíamos quedado concretamente para comenzar a estructurar como trío algunos de los temas de fingerpicking que Monda y yo hacemos a dúo, y "Don't Get Around" fue uno de ellos. Como casi siempre llevo la cámara, hice algunas fotos y varias tomas de sonido.

Debo resaltar que era la primera vez que Andrés y Monda tocaban juntos este tema y que estuvimos todo el rato más pendientes de fijar una estructura que de la propia interpretación. Yo me limité a marcar con las escobillas sobre mi chucalho y mi cajón flamenco. Siento cierta predilección por este tipo de archivo de uso interno, grabado sin pretensiones, efímero y funcional, en donde hasta los errores tienen su sitio y cumplen una misión.

Igualmente intrascendentes y rudimentarios son el vídeo y las imágenes de las palomas, tomadas el 26 de octubre (dos días después del ensayo) mientras esperaba a que me sirvieran mi pedido en una casa de comidas para llevar. Uní ambos archivos sin pretensiones, en un abrir y cerrar de ojos, por puro divertimento. Como el vídeo duraba bastante menos que la música, no tuve más remedio que cubrir con créditos el tiempo que restaba.

¡Saludos y salud!

lunes, 10 de noviembre de 2008

Welcome Obama



Durante los días previos al 4 de noviembre me dio por fotografiar algunas noticias sobre Barack Obama aparecidas en los diferentes periódicos que pulularon por mi casa. De pronto me pareció que, a vista de pájaro, determinadas imágenes dialogaban entre sí, que se complementaban como las piezas de un rompecabezas. La estatua de Colón expulsando a Bush y señalando a Obama; Obama sonriendo a Hamilton o tendiéndose la mano a sí mismo... Esto es: la actualidad reinterpretándose a sí misma y revelando otras realidades...




































El día 3, lunes, cuando la victoria de Obama estaba prácticamente cantada, monté con algunas de estas fotos, en plan divertimento y un poco al tuntún, un audiovisual bastante rudimentario que titulé Welcome Obama y describí como "reflexión política expresada audiovisualmente a través de las propias noticias e imágenes de prensa que la suscitaron".

La música es una reliquia que reencontré hace unos días por casualidad y que, dados los circunstanciales orígenes del candidato demócrata, que tanto han dado y darán que hablar, me vino al pelo para ilustrar musicalmente las imágenes; se trata de una improvisación grabada, si no recuerdo mal, en 2003 (aunque bien pudo ser uno o dos años antes) con una kalimba africana cochambrosa, durante el descanso de la grabación de una maqueta con Pedro Hita, un cantautor de quien no he vuelto a saber nada desde entonces.

Precisamente hace un rato le confesaba a un amigo que, nada más enterarme del triunfo de Obama, mis primeros pensamientos fueron para Louis Armstrong, Duke Ellington, Charles Mingus, Eric Dolphy, Billie Holiday, Ella Fitzgerald... ¿Qué sentirían si vivieran todavía...?

¡Welcome Obama! ¡Y salud!

domingo, 2 de noviembre de 2008

Over The Rainbow


Así amaneció en mi balcón el 31 de octubre.

Octubre dijo adiós con luminoso abrazo... Anoche lo contaba en mi otro blog. Pero hoy, con el espectacular arco iris impreso aún en mi retina, me ha venido a la mente la dulce melodía de “Over The Rainbow”, tan pegadiza –y en ocasiones tan pegajosa, todo hay que decirlo– que no consigo sacármela de la cabeza.

He buscado alguna de las versiones que cantó Ella Fitzgerald y he encontrado esta, magnífica, en la que alguien confundió a la gran Sarah Vaughan con ella (nunca mejor dicho). Escuchadla entera, que es una delicia. ¡Qué bonica la joven Sarah!

Saludos, salud... y suerte.


miércoles, 22 de octubre de 2008

'La Gran Vía. Una parábola del siglo XX', de Llorenç Barber y Enrique Máximo.


Enrique Máximo y Llorenç Barber.

Pues a mí sí me gustó, como ciudadano y como músico, el concierto para motores, tubos de escape, ruedas, cláxones, sirenas y alarmas, voces, tambores, instrumentos de viento, carracas, cánulas, timbres, tracas y fuegos artificiales que el pasado día 12 tuvo lugar en la Gran Vía. Mi más sincera enhorabuena a su ideólogo y director artístico, Enrique Máximo, y a Llorenç Barber, compositor y director musical. Y, cómo no, a su carismático y providencial coordinador, el músico y profesor Iñaki Verástegui. Y a los más de ochocientos concienzudos y pacientes participantes que con tanto entusiasmo y valentía se implicaron en el proyecto.

De eso se trataba, de que aquella noche fuéramos todos músicos: policías y bomberos, conductores de autobuses y ambulancias, coches fúnebres, motos, bicis y vehículos en general; de que todos los ciudadanos, independientemente de nuestra ideología política, nuestras creencias religiosas, nuestra profesión y nuestra procedencia, estuviésemos allí representados; se trataba de que nuestras herramientas de trabajo, nuestros automóviles, nuestras sirenas y alarmas se convirtieran en instrumentos musicales y transformaran en música el caos en el que vivimos inmersos y con el que, a costa de nuestra salud física y mental, logramos a duras penas familiarizarnos.

Y es que somos muy ruidosos; con diferencia, los seres más ruidosos de la creación; tapamos nuestros ruidos con más ruidos y no dejamos que se escuche la música del mundo. Ordenar esos ruidos, acallarlos, secuenciarlos, darles forma, convertirlos en música, reducirlos a una partitura y conseguir implicar a tantos ciudadanos constituye sin duda un ejercicio de integración digno de alabanza y uno de esos contados logros imposibles de los que sólo es capaz el ser humano cuando se moviliza por una causa común.

En cierto modo, todos los instrumentos se imitaban unos a otros: los motores soplaban, los trombones rugían, las gargantas rechiflaban, los cláxones explosionaban, las alarmas cantaban, las voces ardían, los monopatines encendían las mechas y los cohetes se morían de la risa. El final fue impresionante, un crescendo hipnótico de tambores que desembocó en una apoteósica traca de carcasas. Para mí fue una aventura musical extraordinaria (y muy cercana al jazz) y la constatación, una vez más, del enorme poder de la música para absorber, aglutinar, estimular, convocar y conciliar conciencias y corazones.

Pese a que se propugnase como el concierto de clausura de la segunda edición de Alter Arte –un festival que, en efecto, ha alterado las artes y los ánimos tal vez demasiado prematuramente– la verdad es que el proyecto de este concierto en la Gran Vía nació hace muchos años (poco después de aquel otro de campanas, también de Barber y Máximo, “Laudate Dominum. Noche de Conjuros”, que tuvo lugar en Murcia el 30 de mayo de 1991) y ha estado desde entonces aguardando su turno en un cajón. Gracias a aquellos por cuya perseverancia se ha hecho, por fin, realidad.

Un año sin Julio Muñoz

[Obituario publicado hoy en la edición impresa del Diario La Opinión de Murcia bajo el título 'Un año sin un emblemático bajista de ...