domingo, 6 de julio de 2008

Con Vero Quartet en el Altiplano


Mi menda, José Antonio, Verónica y Tiziano.

Anoche volví a tocar con tres buenos amigos: Verónica Tejero, José Antonio Muñoz y Tiziano Garoffolo. Fuimos contratados, a través de uno de nuestros enlaces en la zona (EV Music), para amenizar el cóctel posterior a una ceremonia muy particular: una boda entre dos hombres.

Se celebró por todo lo alto en Yecla, en el chalet familiar de uno de los contrayentes, y fue organizada con gusto y precisión hasta en los más mínimos detalles. Nosotros fuimos a escenario puesto (ni siquiera tuvimos que llevar equipo de sonido) ya que después de la cena tocaba una magnífica orquesta de baile, Énfasis, que unos días antes se había ofrecido, en un gesto muy poco habitual de generosidad y compañerismo, a facilitar nuestra labor y hacernos las cosas lo más cómodas posible.

La foto de arriba nos la hizo, precisamente, Javi, uno de los vocalistas de la orquesta. Estas dos las hice yo después de la prueba de sonido.


El mueble de Tiziano.


Mi chiringuito.

Y antes de cambiarnos para la actuación nos hicimos estas, también con mi móvil.


Tiziano.

Con Tiziano vengo trabajando, desde hace varios años, en distintas formaciones. Es simpático, alegre, hablador, siente pasión por el jazz y toca el contrabajo con una energía contagiosa. Nació en Lecco, en el norte de Italia, y vive en España desde 1999. En Murcia ha formado parte de dos de los grupos más emblemáticos de los últimos años: Tempo Libre y Acho Trío. Y es también colaborador habitual de Juan Pablo Zielinski y su Banda Inaudita.


Verónica y, en primer plano, la mano fumadora del teclista.

Verónica tiene una voz prodigiosa y es todo corazón, con empaque y presencia de auténtica dama del jazz. Nació en Segovia, pero vive en Murcia desde que era una niña. Nos conocimos a mediados de los noventa. En 1996 entró a formar parte del grupo Quasar y en 1998 grabamos el CD Otra manera. Hemos ensayado y tocado juntos cientos de veces. Hace unos años formó su propio cuarteto, Vero Quartet, y hoy es ya un referente en la escena jazzística regional.


José Antonio.

A José Antonio Muñoz lo conozco desde que era prácticamente un zagal, un campeón imbatible de futbolín al que denominábamos "El Brillante". Hace diez o quince años le dediqué esta copla:

Brilla con su propio brillo,
ya cercano, ya distante;
tiene mucho de chiquillo
José Muñoz "El Brillante".

Y no mucho después, esta otra que ha de recitarse acompañándose con los correspondientes gestos de la mano:

Todos los vicios que tengo
se cuentan con una mano:
el tabaco, la bebida,
el juego, el sexo y el piano.



José Antonio es, como yo, autodidacta. Comenzamos a colaborar oficialmente a finales de 1993, en un trío llamado Trimotores junto al saxofonista Pol López Alcantud. En 1994 fundamos, con el clarinetista Andrés Santos y el bajista Pascual Saura (hoy bajista de M-Clan), la primera formación del grupo Quasar. Desde entonces no hemos dejado de tocar y colaborar con formaciones y proyectos de toda índole, compartiendo risas, llantos y aventuras inolvidables.

José Antonio y Verónica no sólo son pareja artística: están casados y tienen una hija, Lucía, que ha heredado todo el arte y la inteligencia de ambos.

La foto que sigue la hizo José Antonio.
*

Hacía calor, pero Vero y yo estábamos tan frescos.

Y ya durante la actuación tuve tiempo de hacer estos dos últimos disparos.


Vero y Tiziano ordenan los papeles y a José Antonio le pican los mosquitos.


Verónica y Tiziano, pensativos antes de comenzar un tema.

Qué buen rollo, ¿verdad?

¡Ah! Para quienes no lo sepáis: cuando digo "en el Altiplano" es porque Yecla forma, junto con Jumilla, la comarca más septentrional de la Región de Murcia, denominada Altiplano murciano.


viernes, 4 de julio de 2008

Un ensayo inaudito



Cuando acudo a un ensayo, el corazón me late exactamente igual que cuando voy a una actuación. Dejando a un lado si los ensayos son tanto o más importantes que las actuaciones, mis sensaciones físicas y mentales a la hora de afrontarlos son las mismas.

Dicho lo cual, ayer tuvo lugar un ensayo inédito para todos cuantos participamos en él: Miguel Ángel 'Monda', Juan Pablo Muñoz Zielinski, Oti (aún no conozco sus apellidos) y un servidor. Quedamos en La Torre de la Horadada, localidad de la costa alicantina más próxima a la de Murcia, donde mi suegra tiene una casa; a Juan Pablo, que está pasando unos días con su madre en una playa cercana, le venía muchísimo mejor ensayar allí.

El ensayo fue el primero de una serie que hemos de hacer antes de tocar, en agosto, en la galería de arte La Ribera, sita en un antiguo hangar de la estación ferroviaria de Balsicas.

La de ayer es sólo una sección de la formación o conjunción de formaciones que esa noche tocaremos. Juan Pablo está entusiasmado elaborando un programa (aunque el repertorio estamos consensuándolo entre todos) que llevará por título "Zielinski y amigos", para celebrar una fiesta pictórico-poética-musical que Emilio Morales, gestor y director de la galería, ha convertido en los últimos años en punto de encuentro veraniego donde cientos de amigos se dan cita.

Además, y lo digo bien alto: con Juan Pablo se aprende, se aprovecha, da gusto ensayar... Sabe organizarse, tiene don de mando y, sobre todo, conoce muy bien a los músicos y saca siempre lo mejor de cada uno y de sí mismo. Toda su vida está entregada a la música.

Otros de los músicos que participarán en el evento son el magnífico guitarrista Ramón Leal y la joven baterista Mariana Hernández.

No voy a desvelar ahora el programa, que es algo muy distinto al repertorio; primero porque se trata de un proyecto de Juan Pablo, y segundo porque aún está en ciernes; pero no veáis qué bien sonaban ayer tarde clásicos como Satin Doll, Wave o Corcovado con dos violines, guitarra y percusión.

Pues eso: un ensayo inaudito.

La foto de arriba la hizo 'Monda'; las cuatro que siguen, yo. Todas con mi móvil.









Mañana toco en Yecla con Vero Quartet. Ya os contaré.

¡Salud!

martes, 17 de junio de 2008

Un bolo palpitante con Antonio Pomares y Andrés Santos (hace sólo unas horas)



Veni, vidi, vinci. Esta noche pasada he vuelto a tocar, tras varios meses sin hacerlo, con mi delicado amigo Antonio Pomares, natural de Orihuela y uno de los más enamorados y apasionados divulgadores de la bossa-nova, la samba y, en general, toda la música brasileña popular (axé, choro, forró, etcétera). Hemos tocado en trío, junto al clarinetista Andrés Santos, con quien colaboro asiduamente en otros grupos desde hace muchos años (¡casi veinte!) Ambos son músicos excepcionales, con los que siempre me lo paso bien.



A Antonio le suelo llamar amistosamente 'Toninho de Pomaraes'; y él a mí, 'Sebastiao Tapajós' (pronunciando "tapa-yos" y añadiendo gravemente: "el que tapa sus yos"). Nos conocemos desde hace treinta años y las veces que hemos tocado juntos son tan incontables como memorables. Antonio, realmente, parece brasileño; su estilo, su voz, su discreta y primorosa forma de cantar, su ritmo, nos devuelven al más puro y genuino origen de la bossa-nova.


Y Andrés, jumillano, virtuoso intérprete de clarinete y de clarinete bajo (en verdad es multi-instrumentista, pues domina igualmente los teclados, todo tipo de flautas y los saxos alto y tenor; sin ir más lejos, esta noche también ha tocado la melódica, la flauta dulce y el pífano), además de, sería injusto silenciarlo, prolífico compositor, consumado arreglista e improvisador nato, aporta siempre toda su sabiduría y convierte cada bolo en una experiencia nueva y enriquecedora. Esta foto que sigue me la ha hecho él después de hacer yo las otras.


Hemos tocado en el Restaurante Casablanca de Cobatillas (localidad muy próxima a Santomera), en una de las terrazas que dan a los jardines. La excusa: una convención de bodegueros y vinicultores que han presentado los vinos y cavas de una cincuentena de bodegas repartidas por toda la península y parte del extranjero, con más de trescientos caldos para catar. Yo, prudentemente, he probado sólo cuatro, los suficientes para tocar alegre y desinhibido (que es lo que el jazz-bossa necesita). Para mi sorpresa, me he encontrado con varios viejos amigos de mi generación y con el maestro de la serigrafía Pepe Jiménez, quien desde su privilegiado taller en la Ermita de la Colonia (Balsicas) trabaja últimamente junto a diversos pintores murcianos en unos formatos espectaculares.

La velada fue fantástica. Buen sonido y buen hacer. Y proliferaron los contactos (con lo que el pan para mañana quedó garantizado).

No existe mejor sensación, aparte de tocar, que la que queda cuando un bolo sale bien.

(Nota: todas las fotos están hechas con mi móvil en los instantes previos a la actuación).

lunes, 2 de junio de 2008

Con Thelonius S. Monk en 1999



Hola de nuevo, amigos. Como ando muy liado, el próximo viernes me voy a París with my wife, o, mejor dicho, avec ma femme, y lo más seguro es que no me dé tiempo a editar las dos o tres entradas que tengo aún pendientes, aprovecho la nueva de que esta mañana, a través de Jazz Ceuta, he visitado por primera vez un magnífico blog de jazz –Jazzeando sin límites– cuya última entrada versa sobre el incomparable y mítico pianista Thelonious Monk, para animarme a digitalizar y atreverme a mostrar esta foto en la que aparezco junto a su hijo, el baterista Thelonious S. Monk, con quien tuve la suerte de compartir escenario en Murcia durante el 19 Festival Internacional de Jazz en la Calle. Por aquellas fechas, Thelonious S. Monk lideraba una soberbia big band con la que le rendía un espléndido homenaje a su padre en un espectáculo titulado Monk on Monk. Un día de estos buscaré las fotografías que hice con mi Praktica (con ella nos hizo esa foto el baterista Miguel Ángel Orengo después de las pruebas de sonido) durante aquel concierto y, si encuentro algunas que estén bien, las mostraré aquí.

Perdonadme la vanidad de descolgar de su sitio y colgar para vosotros una foto enmarcada de mi realidad más íntima, pero he sentido el impulso de querer compartir el momento en que, sin moverme de mi ciudad, a escasos metros de mi casa, los azares de la vida me permitieron abrazarme al hombro robusto de un hombre sencillo, simpático, accesible, un excelente músico que porta en sus genes y carga sobre sus espaldas (y, muy probablemente, en su cuenta corriente) nada menos que el legado de Thelonious Monk, el gran monje del jazz, de quien soy humilde devoto desde hace más de treinta años.

Sentí que me abrazaba con toda la Historia del Jazz.

¡Saludos y salud!

viernes, 23 de mayo de 2008

Dhafer Youssef & Wolfgang Muthspiel




I want to hold you close like a lute,
so we can cry out with loving.

You would rather throw stones at a mirror?
I am your mirror, and here are the stones.

(RUMI, Persian Poet and Sufi, 13th Century)


En Murcia no damos abasto. Con esto de vivir a salto de mata, se me olvidó comentaros que, inmediatamente después del 28 Festival Internacional de Jazz, dio comienzo el IX Festival Murcia Tres Culturas –un festival único en el mundo– con una programación francamente extraordinaria (pinchad aquí y podréis verla).

Ayer tuvo lugar, en el acogedor Patio de las Claras, uno de los conciertos más bellos e impresionantes de esta edición que ya termina: la del genial compositor, virtuoso laudista y magistral cantante tunecino Dhafer Youssef junto al no menos maravilloso y diestro guitarrista austriaco Wolfgang Muthspiel, hoy justamente considerado como uno de los mejores músicos de Europa.



La verdad es que no tengo palabras para describir las emociones y estremecimientos que experimenté durante el recital. Baste decir que se me saltaron las lágrimas en más de una ocasión.







Dhafer Youssef no sólo toca el laúd como los ángeles, sino que canta con una voz sobrehumana que parece emanar del principio de los tiempos. En sus composiciones se funden mágicamente la espiritualidad sufí, la música hindú y el jazz más contemporáneo.




Wolfgang Muthspiel es un pozo sin fondo repleto de recursos, dotado de un talento y una técnica descomunales. Hacía mucho tiempo que no escuchaba ni veía a un guitarrista tocar con tanta sensibilidad y destreza.



Ambos se avienen y se complementan como si hubiesen nacido el uno para el otro. Resulta casi inconcebible que dos músicos, dos almas, puedan crear y dar tanto sobre un escenario. ¡Qué capacidad y cuánta complicidad y clarividencia!



Un espectáculo sencillamente prodigioso, en el que interpretaron, a dúo, los temas de Glow, un soberbio álbum grabado y producido por el sello discográfico de Wolfgang Muthspiel, Material Records, con la colaboración de músicos de la talla de Tom Harrell (trompeta y friscornio), Alegre Correa (batería y percusión), Mathias Pichler (contrabajo) y Rebbeka Bakken (voz); en él, Muthspiel toca, además de las guitarras, el violín y el fender rhodes.


No obstante, y lo digo con el corazón en la mano, jamás cambiaría ni un millón de discos por un concierto en directo como el de ayer.

Qué más puedo decir...

¡Ah, sí! Que mañana sábado, a las 19:30 y a las 21:00 horas, tendré la doble oportunidad de ver y oír en el Jardín de Floridablanca a Deodato Siquir Trío. ¡Sí, Esther, como lo “oyes”!

¡Ya os seguiré contando!

* * *

Postdata: la cita del principio aparece en el interior de Glow; pertenece al poeta y sufí persa del siglo XIII RUMI y viene a decir más o menos esto:

Quiero celebrar que te cierres como un laúd,
de modo que podamos clamar amorosamente hacia fuera.

¿Deseas arrojar piedras a un espejo?
Yo soy tu espejo, y aquí tienes las piedras.


Texto y fotografías: Sebastián Mondéjar.

Un año sin Julio Muñoz

[Obituario publicado hoy en la edición impresa del Diario La Opinión de Murcia bajo el título 'Un año sin un emblemático bajista de ...