viernes, 18 de julio de 2008

"Rabo de Nube", de Charles Lloyd Quartet


Si me dijeran pide un deseo,
preferiría un rabo de nube,
un torbellino en el suelo
y una gran ira que sube.
Un barredor de tristezas,
un aguacero en venganza
que cuando escampe parezca
nuestra esperanza.

Si me dijeran pide un deseo,
preferiría un rabo de nube,
que se llevara lo feo
y nos dejara el querube.
Un barredor de tristezas,
un aguacero en venganza
que cuando escampe parezca
nuestra esperanza.

-SILVIO RODRÍGUEZ, 'Rabo de Nube'-


"Al final, todo consiste en cantar una melodía desde el interior
del alma; algo que ayude a liberar el espíritu."

-CHARLES LLOYD-

Amigos, amigas, amantes del jazz y cómplices de viajes a través de este espejo de luz en el que todos nos asomamos: hoy me voy a la playa definitivamente con la familia y lo más probable es que no vuelva a dar señales de vida hasta bien entrado septiembre.

Sobreviviré, no lo dudéis.

Pero no podía marcharme sin despedirme antes de vosotros del mejor modo posible, para agradeceros vuestra existencia, vuestra pasión por el jazz y por la vida; vuestros discos, vuestras fotos, vuestras cosas; vuestra paciencia cuando me doy rienda suelta (como ahora) al escribir y me extiendo sin pudor en los comentarios que os dejo en vuestros blogs. La mayoría de las veces es realmente una necesidad de desatarme, de liberarme incluso de mí mismo.

Tampoco podía marcharme, Santiago, sin agradecerte la entrañable reseña que hiciste de mi libro y las precisas y preciosas palabras de pimentón molido que le dedicaste. ¡Y pensar que un libro mío ha llegado hasta Ceuta para que lo lea un murciano de mi barrio!

Y ni mucho menos podía irme sin hablaros de jazz, simplemente de jazz, que es, al fin y al cabo, lo que nos convocó aquí desde un principio.

Y hoy le ha llegado el turno a este disco reciente y personalísimo de Charles Lloyd, que lleva el título de un tema del cantautor cubano Silvio Rodríguez: Rabo de Nube (ECM REcords, 2008); un tema, por cierto, del que Lloyd ha hecho una versión sumamente evocadora y respetuosa, adaptándolo a su jazz impresionista con una delicadeza y un lirismo que atraviesan el corazón.

Sinceramente, no sé qué decir de este disco (soberbio, magistral, imprescindible, inclasificable... ). Hay que escucharlo, porque, como ante toda obra de arte verdadera, cualquier calificativo se queda corto.

Uno de sus muchos alicientes es que fue grabado en vivo el 24 de abril de 2007 en el Teatro Basel, (en Basel, Suiza). Todos los temas, salvo el que da título al álbum, son de Lloyd.

¿Y qué me decís de los músicos de los que se acompaña? Jason Moran al piano, Reuben Rogers al contrabajo y Eric Harland a la batería. Lloyd, que además del saxo tenor toca la flauta travesera y el tarogato, les da amplia cancha a todos ellos; sobre todo a Moran, quien figura en Rabo de Nube por cortesía de Blue Note Records y, sin ánimo de exagerar, podría firmar este trabajo como suyo por su labor descomunal .

Pero también Rogers y Harland brillan esplendorosamente en muchos momentos del concierto. En temas como Sweet Georgia Bright todos se lucen.

No dudéis en coger esta nube por el rabo. Después, recostaos en el sofá y cerrad los ojos... Os garantizo que os hará volar muy alto.

En fin, lo dicho, amigos. Feliz verano y "que cuando escampe / parezca nuestra esperanza".

* * *

(NOTA: Aquí podéis escuchar unas breves muestras de los temas e incluso ver algunas fotografías interesantes del cuarteto).

domingo, 6 de julio de 2008

Con Vero Quartet en el Altiplano


Mi menda, José Antonio, Verónica y Tiziano.

Anoche volví a tocar con tres buenos amigos: Verónica Tejero, José Antonio Muñoz y Tiziano Garoffolo. Fuimos contratados, a través de uno de nuestros enlaces en la zona (EV Music), para amenizar el cóctel posterior a una ceremonia muy particular: una boda entre dos hombres.

Se celebró por todo lo alto en Yecla, en el chalet familiar de uno de los contrayentes, y fue organizada con gusto y precisión hasta en los más mínimos detalles. Nosotros fuimos a escenario puesto (ni siquiera tuvimos que llevar equipo de sonido) ya que después de la cena tocaba una magnífica orquesta de baile, Énfasis, que unos días antes se había ofrecido, en un gesto muy poco habitual de generosidad y compañerismo, a facilitar nuestra labor y hacernos las cosas lo más cómodas posible.

La foto de arriba nos la hizo, precisamente, Javi, uno de los vocalistas de la orquesta. Estas dos las hice yo después de la prueba de sonido.


El mueble de Tiziano.


Mi chiringuito.

Y antes de cambiarnos para la actuación nos hicimos estas, también con mi móvil.


Tiziano.

Con Tiziano vengo trabajando, desde hace varios años, en distintas formaciones. Es simpático, alegre, hablador, siente pasión por el jazz y toca el contrabajo con una energía contagiosa. Nació en Lecco, en el norte de Italia, y vive en España desde 1999. En Murcia ha formado parte de dos de los grupos más emblemáticos de los últimos años: Tempo Libre y Acho Trío. Y es también colaborador habitual de Juan Pablo Zielinski y su Banda Inaudita.


Verónica y, en primer plano, la mano fumadora del teclista.

Verónica tiene una voz prodigiosa y es todo corazón, con empaque y presencia de auténtica dama del jazz. Nació en Segovia, pero vive en Murcia desde que era una niña. Nos conocimos a mediados de los noventa. En 1996 entró a formar parte del grupo Quasar y en 1998 grabamos el CD Otra manera. Hemos ensayado y tocado juntos cientos de veces. Hace unos años formó su propio cuarteto, Vero Quartet, y hoy es ya un referente en la escena jazzística regional.


José Antonio.

A José Antonio Muñoz lo conozco desde que era prácticamente un zagal, un campeón imbatible de futbolín al que denominábamos "El Brillante". Hace diez o quince años le dediqué esta copla:

Brilla con su propio brillo,
ya cercano, ya distante;
tiene mucho de chiquillo
José Muñoz "El Brillante".

Y no mucho después, esta otra que ha de recitarse acompañándose con los correspondientes gestos de la mano:

Todos los vicios que tengo
se cuentan con una mano:
el tabaco, la bebida,
el juego, el sexo y el piano.



José Antonio es, como yo, autodidacta. Comenzamos a colaborar oficialmente a finales de 1993, en un trío llamado Trimotores junto al saxofonista Pol López Alcantud. En 1994 fundamos, con el clarinetista Andrés Santos y el bajista Pascual Saura (hoy bajista de M-Clan), la primera formación del grupo Quasar. Desde entonces no hemos dejado de tocar y colaborar con formaciones y proyectos de toda índole, compartiendo risas, llantos y aventuras inolvidables.

José Antonio y Verónica no sólo son pareja artística: están casados y tienen una hija, Lucía, que ha heredado todo el arte y la inteligencia de ambos.

La foto que sigue la hizo José Antonio.
*

Hacía calor, pero Vero y yo estábamos tan frescos.

Y ya durante la actuación tuve tiempo de hacer estos dos últimos disparos.


Vero y Tiziano ordenan los papeles y a José Antonio le pican los mosquitos.


Verónica y Tiziano, pensativos antes de comenzar un tema.

Qué buen rollo, ¿verdad?

¡Ah! Para quienes no lo sepáis: cuando digo "en el Altiplano" es porque Yecla forma, junto con Jumilla, la comarca más septentrional de la Región de Murcia, denominada Altiplano murciano.


viernes, 4 de julio de 2008

Un ensayo inaudito



Cuando acudo a un ensayo, el corazón me late exactamente igual que cuando voy a una actuación. Dejando a un lado si los ensayos son tanto o más importantes que las actuaciones, mis sensaciones físicas y mentales a la hora de afrontarlos son las mismas.

Dicho lo cual, ayer tuvo lugar un ensayo inédito para todos cuantos participamos en él: Miguel Ángel 'Monda', Juan Pablo Muñoz Zielinski, Oti (aún no conozco sus apellidos) y un servidor. Quedamos en La Torre de la Horadada, localidad de la costa alicantina más próxima a la de Murcia, donde mi suegra tiene una casa; a Juan Pablo, que está pasando unos días con su madre en una playa cercana, le venía muchísimo mejor ensayar allí.

El ensayo fue el primero de una serie que hemos de hacer antes de tocar, en agosto, en la galería de arte La Ribera, sita en un antiguo hangar de la estación ferroviaria de Balsicas.

La de ayer es sólo una sección de la formación o conjunción de formaciones que esa noche tocaremos. Juan Pablo está entusiasmado elaborando un programa (aunque el repertorio estamos consensuándolo entre todos) que llevará por título "Zielinski y amigos", para celebrar una fiesta pictórico-poética-musical que Emilio Morales, gestor y director de la galería, ha convertido en los últimos años en punto de encuentro veraniego donde cientos de amigos se dan cita.

Además, y lo digo bien alto: con Juan Pablo se aprende, se aprovecha, da gusto ensayar... Sabe organizarse, tiene don de mando y, sobre todo, conoce muy bien a los músicos y saca siempre lo mejor de cada uno y de sí mismo. Toda su vida está entregada a la música.

Otros de los músicos que participarán en el evento son el magnífico guitarrista Ramón Leal y la joven baterista Mariana Hernández.

No voy a desvelar ahora el programa, que es algo muy distinto al repertorio; primero porque se trata de un proyecto de Juan Pablo, y segundo porque aún está en ciernes; pero no veáis qué bien sonaban ayer tarde clásicos como Satin Doll, Wave o Corcovado con dos violines, guitarra y percusión.

Pues eso: un ensayo inaudito.

La foto de arriba la hizo 'Monda'; las cuatro que siguen, yo. Todas con mi móvil.









Mañana toco en Yecla con Vero Quartet. Ya os contaré.

¡Salud!

martes, 17 de junio de 2008

Un bolo palpitante con Antonio Pomares y Andrés Santos (hace sólo unas horas)



Veni, vidi, vinci. Esta noche pasada he vuelto a tocar, tras varios meses sin hacerlo, con mi delicado amigo Antonio Pomares, natural de Orihuela y uno de los más enamorados y apasionados divulgadores de la bossa-nova, la samba y, en general, toda la música brasileña popular (axé, choro, forró, etcétera). Hemos tocado en trío, junto al clarinetista Andrés Santos, con quien colaboro asiduamente en otros grupos desde hace muchos años (¡casi veinte!) Ambos son músicos excepcionales, con los que siempre me lo paso bien.



A Antonio le suelo llamar amistosamente 'Toninho de Pomaraes'; y él a mí, 'Sebastiao Tapajós' (pronunciando "tapa-yos" y añadiendo gravemente: "el que tapa sus yos"). Nos conocemos desde hace treinta años y las veces que hemos tocado juntos son tan incontables como memorables. Antonio, realmente, parece brasileño; su estilo, su voz, su discreta y primorosa forma de cantar, su ritmo, nos devuelven al más puro y genuino origen de la bossa-nova.


Y Andrés, jumillano, virtuoso intérprete de clarinete y de clarinete bajo (en verdad es multi-instrumentista, pues domina igualmente los teclados, todo tipo de flautas y los saxos alto y tenor; sin ir más lejos, esta noche también ha tocado la melódica, la flauta dulce y el pífano), además de, sería injusto silenciarlo, prolífico compositor, consumado arreglista e improvisador nato, aporta siempre toda su sabiduría y convierte cada bolo en una experiencia nueva y enriquecedora. Esta foto que sigue me la ha hecho él después de hacer yo las otras.


Hemos tocado en el Restaurante Casablanca de Cobatillas (localidad muy próxima a Santomera), en una de las terrazas que dan a los jardines. La excusa: una convención de bodegueros y vinicultores que han presentado los vinos y cavas de una cincuentena de bodegas repartidas por toda la península y parte del extranjero, con más de trescientos caldos para catar. Yo, prudentemente, he probado sólo cuatro, los suficientes para tocar alegre y desinhibido (que es lo que el jazz-bossa necesita). Para mi sorpresa, me he encontrado con varios viejos amigos de mi generación y con el maestro de la serigrafía Pepe Jiménez, quien desde su privilegiado taller en la Ermita de la Colonia (Balsicas) trabaja últimamente junto a diversos pintores murcianos en unos formatos espectaculares.

La velada fue fantástica. Buen sonido y buen hacer. Y proliferaron los contactos (con lo que el pan para mañana quedó garantizado).

No existe mejor sensación, aparte de tocar, que la que queda cuando un bolo sale bien.

(Nota: todas las fotos están hechas con mi móvil en los instantes previos a la actuación).

lunes, 2 de junio de 2008

Con Thelonius S. Monk en 1999



Hola de nuevo, amigos. Como ando muy liado, el próximo viernes me voy a París with my wife, o, mejor dicho, avec ma femme, y lo más seguro es que no me dé tiempo a editar las dos o tres entradas que tengo aún pendientes, aprovecho la nueva de que esta mañana, a través de Jazz Ceuta, he visitado por primera vez un magnífico blog de jazz –Jazzeando sin límites– cuya última entrada versa sobre el incomparable y mítico pianista Thelonious Monk, para animarme a digitalizar y atreverme a mostrar esta foto en la que aparezco junto a su hijo, el baterista Thelonious S. Monk, con quien tuve la suerte de compartir escenario en Murcia durante el 19 Festival Internacional de Jazz en la Calle. Por aquellas fechas, Thelonious S. Monk lideraba una soberbia big band con la que le rendía un espléndido homenaje a su padre en un espectáculo titulado Monk on Monk. Un día de estos buscaré las fotografías que hice con mi Praktica (con ella nos hizo esa foto el baterista Miguel Ángel Orengo después de las pruebas de sonido) durante aquel concierto y, si encuentro algunas que estén bien, las mostraré aquí.

Perdonadme la vanidad de descolgar de su sitio y colgar para vosotros una foto enmarcada de mi realidad más íntima, pero he sentido el impulso de querer compartir el momento en que, sin moverme de mi ciudad, a escasos metros de mi casa, los azares de la vida me permitieron abrazarme al hombro robusto de un hombre sencillo, simpático, accesible, un excelente músico que porta en sus genes y carga sobre sus espaldas (y, muy probablemente, en su cuenta corriente) nada menos que el legado de Thelonious Monk, el gran monje del jazz, de quien soy humilde devoto desde hace más de treinta años.

Sentí que me abrazaba con toda la Historia del Jazz.

¡Saludos y salud!

Un año sin Julio Muñoz

[Obituario publicado hoy en la edición impresa del Diario La Opinión de Murcia bajo el título 'Un año sin un emblemático bajista de ...